Paco y su mujer Juliana son dos personas mayores, cuya separación de sus familiares les condenó a una situación extrema. Su vivienda carecía de los servicios mínimos y sus condiciones de salud y movilidad les impedían hacer frente a las tareascotidianas que permiten llevar una vida digna.
Antonina reside en Girona con su pareja. Ella llegó a España en 2009, pero aún no ha podido regularizar su situación. Su pareja sí tiene permiso de residencia y trabajo, sin embargo, hace más de 2 años que no trabaja.
A la pequeña Lola le encanta la plastilina y los recortables. Dos pasiones que le gustaría poder compartir con sus padres. Desgraciadamente, ambos están en prisión,
María es una mujer de 36 años cuyo marido está desempleado. Juntos tienen una hija de 3 años. María tiene un tumor que le imposibilita trabajar porque le provoca ataques de epilepsia.
En casa de Fátima son cuatro de familia: el matrimonio y dos niñas de 8 y 10 años. Cuando emigraron de Marruecos a España, su marido, escayolista, no tenía problemas de trabajo. Pero ahora,
Archi es un chico de 39 años que sufre una atrofia muscular progresiva, lo que le obliga a moverse en una silla de ruedas. Una de sus grandes pasiones es nadar en la piscina.
Joaquín está preso en la cárcel provincial de El Dueso, en Santoña. La madre de Joaquín, de 80 años, vive en una residencia geriátrica en Santander ya que su estado de salud es muy delicado.
Miguel pertenece al colectivo de personas sin hogar que, desgraciadamente, cada vez son más debido a la crisis económica. Permanece siempre en el mismo cajero hasta que llegan los que él llama “los ángeles rojos”.